El pan, la carne y los lácteos están a la cabeza de los incrementos de precios. Las subas de hasta el 25 por ciento en los productos es un golpe al bolsillo de la gente que no se detiene.

 

La crónica de una devaluación anunciada más los tradicionales permisos que se toman los comerciantes para las fiestas de fin de año han sido la combinación perfecta para la suba de precios con la que se encontraron los consumidores esta semana en las góndolas. Mientras el gobierno entrante le echa la culpa al que se va, y viceversa, se registraron remarcaciones de hasta el 25% en productos de la canasta básica, especialmente en el pan, la carne y los lácteos, y parecen no tener fin.

Hubo multas de la Secretaría de Comercio a las grandes cadenas de supermercados, advertencias de Defensa del Consumidor, que calificó la suba de precios como “injustificable”, denuncias de los ciudadanos a través de las redes sociales, pero la historia es la misma de siempre: los aumentos se deciden entre unos pocos y esos pocos, los llamados formadores de precios, parecen ser incontrolables.

El Estado impuso multas millonarias que parecen molestar tanto como quitarse una pelusa de un abrigo. Los precios no sólo no se retrotrajeron con esas sanciones, sino que empezó a haber escasez de algunos productos, en particular los del listado del programa Precios Cuidados.

Todo es una cuestión de expectativas y especulación para productores, fabricantes y supermercados, que se están anticipando a una devaluación que los pronósticos mayoritariamente colocan entre el 30 y el 40%; y con ese fin corrigen los precios de antemano.

 

Cadena de culpas

Para esa anticipación, cada engranaje de la cadena de comercialización encuentra su justificación. En general, el argumento se basa en el que viene atrás: el productor de insumos culpa al Estado, el fabricante o elaborador de comestibles culpa al productor, el comerciante al proveedor y así. Por ejemplo, los panaderos esta semana llevaron el kilo de pan de 22 a 30 pesos y explicaron que uno de sus insumos base, la bolsa de harina, fue aumentada un 100% por los empresarios molineros.

 

Productos más afectados

En el Mercado Central el kilo de asado cuesta 56 pesos, pero en las carnicerías de barrios céntricos de la ciudad se vende en la franja que va de 110 a 130 pesos. El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital Federal, Alberto Williams, estimó que los aumentos “son excesivos” y a causa de eso el sector perdió el 25% de sus ventas en los últimos días. En otros cortes de carne hubo aumentos similares, lo que traccionó un 25% el precio del pollo, que es un sustituto. La suba aplicada en la harina afectó también a las margarinas y grasas (40%) y levaduras (20%).

 

 

Diario Crónica.-

           

Mayormente nublado

27°C

Corrientes, Argentina

Mayormente nublado

Humedad: 70%

Viento: 20.92 km/h

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HOROSCOPO
Descubre Tu Destino Para
El Dia de Hoy