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El ex All Blacks tenía 40 años y tenía problemas en un riñón.

"Todo el mundo tiene que morir un día", había dicho el propio Jonah Lomu, allá por 2012, consciente de su delicada situación.

 

Durante mucho tiempo debió convivir con problemas renales y se sometió a más de un trasplante de riñón, pero finalmente el ex All Blacks dijo basta.

A los 40 años murió uno de los mejores jugadores de la historia del rugby. Un gigante, que hoy se vuelve leyenda.

TN.-