Nicolás Correa nació en la capital de Corrientes; a los 24 años se enteró que podía ingresar a la Armada Argentina y así lo hizo. Desde ese momento no se imagina haciendo otra cosa que no sea formar parte de esta Institución. En el próximo mes de febrero viajará a Chipre para formar parte de la Misión de Paz de las Naciones Unidas.

(Corrientes Virtual). - Con 26 años y tres en la Armada Argentina, el Marinero Primero Nicolás Correa fue uno de los militares que ayer se formó en la Plaza de Armas de la Base de Infantería de Marina Baterías, al sur de la provincia de Buenos Aires, para participar de la ceremonia de despedida del Contingente Chipre LV.

Es uno de los integrantes de la Armada Argentina designado para participar de la misión de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas en ese país. Será su primera experiencia en una tarea de este tipo y eso lo moviliza y le presenta numerosos desafíos.

El Marinero Correa está destinado en el Batallón de Infantería de Marina N° 3 (BIM3), ubicado en Zárate, Buenos Aires, donde se desempeña como apuntador de Minimi, además de ocupar el rol de instructor de trampas en la Pista de Monte. “Desempeñarme en el BIM3 es muy lindo; disfruto de los días en los que salimos de campaña como también de trabajar en ese ambiente de monte y ribereño”.

La noticia de que se iba a Chipre lo sorprendió mientras estaba realizando tareas de pintado en la Escuela Primaria N° 113 en la provincia de Entre Ríos. Ese establecimiento es apadrinado por el BIM3. “Felicidades, te vas a Chipre” decía un mensaje que apareció en su celular. “No lo podía creer. Paramos todo y vino hasta la directora del colegio a saludarme y felicitarme. Fue muy emocionante”, aseguró Nicolás.

Ahora, tras haber realizado en el Comando de Instrucción y Evaluación de la Infantería de Marina (COIE) diversas actividades y capacitaciones que lo preparan profesionalmente para participar de la misión, vive con ansias la próxima etapa que vendrá a partir de los primeros días de febrero en el Departamento de Educación del Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ) en Campo de Mayo, Buenos Aires.

A kilómetros de su hogar familiar en Corrientes, extraña a su gente, pero vive con felicidad cada logro dentro de la Armada, de la que poco sabía hace tres años pero que hoy se ha convertido en una parte fundamental de su vida.

“De donde yo soy no se conoce mucho la Armada, ni tampoco la Infantería de Marina. Ingresé porque me comentaron que estaba abierta la inscripción y en la Delegación Naval me guiaron para llegar a donde estoy ahora, lo que me gusta mucho”, relató mientras recordaba claramente que un póster de la Agrupación Comandos Anfibios fue lo que lo motivó a interiorizarse sobre la Infantería de Marina y hoy ser parte de sus filas.

De la Armada rescata muchos valores, pero ante todo “la camaradería, el espíritu de cuerpo, el compañerismo y nunca dejar solo a un compañero, son las cosas más importantes que aprendí acá”.

En Corrientes capital su mamá Graciela, su papá Osvaldo y sus hermanos Matías y Carolina se enorgullecen de este joven, quien cuando viaja disfruta cada día en su tierra natal y, a la distancia, extraña sus tradiciones. “Los correntinos somos muy arraigados en las costumbres, a la provincia en sí”, aseguró. 

Cada una de sus palabras y gestos demuestra vocación y ganas de aprender ante cada nueva meta que se le presenta, pero lo que trasciende todo es el amor por la Institución: “La Armada es todo para mí”, sintetizó.

Un correntino en Chipre

Luego de la ceremonia de despedida presidida por el Comandante de la Infantería de Marina, Contralmirante Humberto Mario Dobler, que tuvo lugar en el día de ayer, seguirá la etapa en CAECOPAZ.

Allí los efectivos de la Armada Argentina se unirán al Grupo de Tareas conformado por miembros de otras Fuerzas Armadas y completarán su instrucción.

El Contingente Chipre LV partirá en grupos hacia la isla entre los últimos días de febrero y los primeros de marzo, donde prestará servicio por 6 meses sumándose a los Cascos Azules de diferentes países para integrar la Misión de Mantenimiento de Paz en Chipre (UNFICYP).

La República Argentina aporta Cascos Azules a la UNFICYP desde 1993, que fue establecida operacionalmente por la Organización de Naciones Unidas (ONU) el 27 de marzo de 1964, para evitar que se reanude la lucha entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota que se enfrentaron por una disputa territorial.