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En tiempos donde la violencia familiar, los casos de abuso y la violencia de género han seguido ganando terreno a pesar de los avances en materia legislativa. Un nuevo caso donde la víctima es una menor de tan solo 11 años pudo conocerse mediante la denuncia efectuada por una docente que desempeña funciones en la Escuela 503 del barrio Antonio Zafra a la cual concurre un hermanito de la menor quien mediante un manuscrito le hizo saber la situación que ésta atravesaba.
 

La menor permanecía en condición de encierro, privada de su libertad y sin comer desde el domingo de acuerdo a la información a la que pudo acceder la policía por una supuesta desobediencia a un pedido de su padrastro.

La comisario Sara Elisabeth Aguilera, a cargo de la División de Atención a la Mujer comentó a NORTE que la situación salió a la luz por “personal docente que trabaja en la Escuela 503 quien denunció que un alumno que asiste al establecimiento daba a conocer la necesidad de contar con presencia policial y narraba por medio de un escrito la situación que se encontraba viviendo esta menor”.

“Pusimos la situación en conocimiento de las autoridades judiciales mediante el fiscal que dispuso los pasos a seguir y se dio intervención a la Unidad de Protección Integral de esta ciudad que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia” agregó.

Habiendo tomado conocimiento de los pormenores del caso y adoptando los recaudos necesarios para el resguardo de los menores “nos constituimos en el domicilio donde pudimos constatar la presencia de menores, cinco en total en condiciones de maltrato familiar y se dio intervención a la UPI para resguardar y constatar el estado de estos niños”.

La funcionaria policial confirmó que “al momento de llegar las autoridades policiales la niña todavía permanecía encerrada” y al indagar sobre la situación nos entrevistamos con el dueño de casa quien accedió a “que veamos la situación en la que se encontraban los menores, convocamos a la niña mayor y esta nos informa que su hermanita estaba encerrada y que ya la llamaba”.

“El jefe de familia nos dijo que esta situación se debía a una medida de protección a la familia ya que el barrio es muy peligroso”.

En cuanto al lugar de encierro dijo que “era una habitación ubicada en un entrepiso que tiene la vivienda, una vivienda típica de cualquier familia, normal donde la niña permanecía encerrada y sin comer”.

Una niña privada de su libertad

Al evaluar el estado de los niños, las autoridades intervinientes encontraron a “una de las niñas se encontraba aislada por directivas del padrastro que era el jefe de la casa”.

“La menor se encontraba encerrada y aislada en uno de los ambientes de la vivienda” según la información que pudimos recabar en el lugar “a raíz de no haber realizado algo que esta persona le habría ordenado”.

Asimismo de acuerdo a la información brindada por la propia funcionaria policial además del estado de privación de la libertad y encierro “esta menor presentaba una lesión (golpe) con un derrame lo que de inmediato se comunicó al fiscal que ordenó la detención de los padres para la continuidad de la investigación”.

Cuatro días encerrada y sin comer

Según los datos aportados por uno de los hermanos en el lugar del hecho “esta situación se vendría dando desde el mismo día domingo cuando la menor habría obedecido un pedido que se le realizó” informó la comisaria Aguilera, por lo que habrían pasado casi cuatro días del “castigo” impuesto por el padrastro.

Pero la situación de acuerdo al testimonio de otro de los menores sería más grave aún ya que pudo conocerse que “la niña desde el domingo no comía y solo la dejaban salir de la habitación para evacuar sus necesidades fisiológicas” esto constaba también en la notita que el chico le entregó a la docente admitieron fuentes policiales.

La situación del resto de los menores

Al ser consultada sobre el estado del resto de los hermanitos de la víctima de un típico caso de hijos sometidos a violencia familiar, la comisario Aguilera explicó que “en principio no presentaban lesiones” aunque eso “lo está manejando la UPI”.

Asimismo aclaró que “los menores actualmente y tras la detención de los padres están a cargo de ese organismo que actualmente se está ocupando del resguardo, la contención y el apoyo psicológico de los menores”.

Consultada sobre si estos presentaban signos abuso u otras lesiones, respondió que “eso actualmente está en etapa de investigación”.

Un contexto difícil

Consultada sobre el momento que se vivió en la siesta del jueves en la vivienda, Aguilera admitió que “se trató de un momento difícil” porque en principio “el resto de los menores nos vieron como sus enemigos que los queríamos separar de mamá y papá”.

“Fue un momento difícil y una ardua difícil tarea y complicado hacerles comprender que los queríamos ayudar, que necesitábamos que accedieran a salir de allí para ayudarlos” pero ellos nos decían que nosotros queríamos separarlos de la familia y rompieron en llanto”.

Pero con el paso de las horas y por la información extraoficial que tenemos “ahora están bien y contenidos luego de llegar a un acuerdo para asistirlos” señaló.

 

Iusnoticias.-